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Desde que Fidel Castro legó su asiento de poder a su hermano Raúl, ha habido muchos cambios en Cuba. Algunos dicen que no ha sido suficiente, y muchos dicen que, aun con los cambios, la vida es muy desoladora para el cubano promedio. Ellos citan la pobreza, el salario mínimo que hace difícil sobrevivir, y el hecho de que la libertad de expresión sigue siendo casi inexistente. Es un hecho, sin embargo, que el status quo está cambiando, como se observa en las transformaciones recientes a las leyes que prohibían la venta o compra de bienes raíces en Cuba.

Verás, desde los primeros tiempos de la revolución en Cuba, había sido ilegal comprar, vender y, en algunos casos, incluso poseer bienes raíces. El presidente Raúl Castro ha cambiado eso recientemente y, por primera vez en casi cuatro décadas, los cubanos han sido autorizados a vender sus bienes raíces de propiedad familiar o adquirir nuevos bienes inmuebles. La ganancia que obtienen es incluso suya, aunque con un rígido impuesto adjunto sobre las ventas.

Las nuevas leyes son sólo para los ciudadanos cubanos y los residentes permanentes, y entraron en vigor el año pasado, en noviembre de 2011. Tiene límites, es cierto, como que ninguna familia puede poseer más de una casa en la ciudad y una casa en el país. Incluso con esta nueva libertad, el gobierno cubano todavía quiere evitar que cualquier persona acumule una gran cartera de posesiones inmobiliarias. Todas las transacciones deben realizarse a través de los bancos cubanos, y serán cobradas las comisiones bancarias.

No obstante, es un gran paso de avance para la libertad personal en un país que ha sido reprimido durante casi medio siglo. Comprar y vender algo tan grande como una casa estaba limitado a la alta élite de Cuba, hasta ahora, y lo cierto es que el cubano promedio ni siquiera tiene una casa, mucho menos dos. Aun así, esto ofrece a los cubanos la oportunidad de tener y acumular riqueza, puesto que su hogar puede convertirse en valor realizable, si es necesario en caso de emergencia.

Es un comienzo, pero muchos cambios más se necesitan si Cuba desea obtener la verdadera libertad e igualdad entre las clases. Pero por ahora, la posibilidad de comprar y vender bienes raíces, tendrá que alcanzar.

 

–Nombre reservado

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