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En una escena sacada de la América de la década de 1960, las turbas violentas atacaban a pacíficas manifestantes femeninas en Cuba, la mayoría de las cuales eran negras. Las imágenes, enviadas por todo el mundo en los teléfonos celulares que se han convertido en los nuevos grabadores de facto de la verdad legítima, muestran escenas perturbadoras de las turbas furiosas atacando a las manifestantes pacíficas, las ‘damas de blanco’, golpeándolas, lanzándoles piedras y dejándolas heridas y traumatizadas.

Esto es en medio de las ‘reformas’ que el presidente Raúl Castro, supuestamente, está haciendo, incluyendo darles más derechos a los homosexuales, a la expresión religiosa y al pensamiento libre, y permitir una mayor libertad para comprar teléfonos celulares, computadoras y así sucesivamente. (No se permiten las conexiones a Internet, sin embargo.)

Curiosamente, bajo el gobierno de su hermano Fidel, los negros padecían menos discriminación y temor. A los abusos se les daba la atención necesaria, aunque con moderación, y la era de la igualdad racial parecía estar llegando lentamente a buen término. Bajo Raúl, sin embargo, los días de golpizas, apedreamientos y brutalidad parecen estar regresando.

La prostitución también está obteniendo más libertad de acción, y las niñas de tan sólo 13 años se están viendo obligadas al comercio sexual a medida que florece el turismo. En efecto, los crímenes contra las mujeres parecen estar aumentando en Cuba, un país donde los bebés varones son apreciados por encima de las féminas, debido a su capacidad futura para obtener ingresos y apoyar a la familia. Puesto que el sexo se paga bien, las niñas están empezando a ser vistas como una mercancía.

Recientemente, como una forma de mantener las imágenes de los matones armados golpeando a los negros cubanos desarmados fuera de los titulares internacionales, Raúl Castro ha empezado a enviar a agentes femeninas del gobierno para derrotar a los llamados ‘insurgentes’. Esto ha funcionado, hasta ahora, e incluso comienza a parecer que Castro ha suavizado su postura. Pero una mirada más cercana a las mujeres con cicatrices y maltratadas que siguen saliendo de las cárceles de Cuba, te dirá que él no sólo está haciéndose de la vista gorda ante los ataques de las mujeres negras y las féminas en general, sino que parece estar alentándolos.

 

–Nombre reservado

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