El pueblo judío ha odiado dictadores desde la epoca del faraón egipcio.

Por tanto, es una interesante pregunta: ¿por qué tantos intelectuales judíos apoyaron las Dictaduras Proletariado? En todos los estados comunistas o socialistas, los  Judíos han sido sobre representados en el liderazgo, mientras que al mismo tiempo  han sido sobre representados como víctimas de los Estados dictadores que otros judios han ayudado a crear.

Libros largos se han escrito sobre este fenómeno, pero una breve explicación incluye una serie de factores. En primer lugar, las condiciones de la vida de los judios han sido tan precarias que muchos fueron tentados a creer en la fantasía de un mundo completamente nuevo. El hecho de que este nuevo mundo se opone a la dominante Iglesia Cristiana fue una razón adicional para que  muchos judios se unieran, gracias a la colaboración de los cristianos en la persecución de los judios durante siglos. Por último, el socialismo siempre ha usado la máscara de la justicia, y habla el lenguaje de la justicia, y por desgracia, hay muchas personas que pueden ser engañados por las máscaras y las palabras bonitas. En Cuba, los judios intelectuales fueron engañados. Junto con Ricardo Subirana y Lobo, uno de los dos hombres que ayudaron a financiar la compra del Granma, Max Lesnick, quien como presidente nacional de la asociación de estudiantes cubanos apoyo a Castro (rompiendo con él más adelante) y algunos otros, podemos encontrar que gran parte de la clase educada de Cuba de todas las religiones también fue engañada en la creencia de que el nuevo gobierno cumpliría con la función religiosa de la búsqueda de justicia del lado de los oprimidos. Estas personas no fueron  tan traicionada por la revolución, ya que fueron traicionados por su propia ilusión tonta.

Es interesante notar que la gran masa del pueblo judío no se dejo engañar. Al igual que la mayoría de los judíos comunistas no querían tener nada que ver con el pueblo judío, los judíos ordinarios no quería tener nada que ver con el comunismo. Y la mejor manera de confirmar esto es tener en cuenta que de los aproximadamente 12.000 Judíos que vivían en Cuba en 1959, hoy quedan alrededor de mil, y no porque los judios se hayan convertido a otra religión, sino porque la gran mayoría de los judíos salieron del país lo mas antes posible.

Y en realidad esto nos dice mucho sobre el judaísmo y la religión en general.

Una forma de ver el mundo es declarar la santidad de cada ser humano. Cuando la Biblia dice que el hombre es creado en la imagen de Dios, significa que cada persona tiene dentro  una chispa de lo Divino. La Talmud pone énfasis en este punto cuando  declara que la persona que salva una sola vida humana  ha salvado al mundo entero, y la persona que destruye una sola vida ha destruido todo el mundo. En el punto de vista religioso tradicional, no hay nada más sagrado que la vida  individual de cada persona. Esto se opone a la visión colectivista, en el que cada individuo es útil o innecesario sobre la base de lo mucho que  se benefician a los colectivos que, en realidad, siempre se traduce en cuánto se benefician del dictador que habla en nombre del colectivo.

Judios ordinarios huyeron de Cuba en masa, porque sabían que sus libertades estaban a punto de ser quitada. Judios han tenido demasiada experiencia con gobiernos que odiaban la libertad para ignorar la amenaza que representaba  Fidel Castro. Y si podían o no lo puso en estas palabras, los judíos ordinarios sabían y entendían que la libertad de comprar y vender es parte de la misma libertad para rezar en la manera que elegimos. El ser humano no puede ser libre para orar, si no es libre de vivir. La religión no es una esfera separada de la vida, es algo que entra en cada parte de nuestra vida, y en el corazón de la religión es el libre albedrío de adorar al Creador del Universo, o ignorar el Creador del Universo, para estar en el lado de los ángeles y tratar a los demás con compasión y honestidad, o respetar solo el p poder. Esta libertad incluye, necesariamente, la libertad de comprar los tomates en Bayamo y venderlos en Santiago de Cuba.

Las proclamas revolucionarias del nuevo gobierno puede haber engañado a algunos intelectuales judíos aquí y allá, pero no engañaron a la gente judío común, que entendieron que la amenaza a la libertad económica es una amenaza a la santidad individual de la persona , un concepto religioso. Si creemos que todo ser humano está dotado por su Creador con derechos inalienables como la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad, un concepto religioso, y que los gobiernos sólo existen para proteger los derechos que nos son dados por Dios solo, entonces, por supuesto, vamos a huir de un gobierno que pisotea nuestros derechos en lugar de protegerlos. Esta emigración en busca de libertad económica y política tiene como base el imperativo religioso de pie en el lado de la libertad individual y contra todos los faraones. La religión judía implica la libertad para cada individuo. Y en este sentido, José Martí, estaba hablando desde una perspectiva judía, cuando dijo la famosa frase “El hombre ama la libertad aunque no sepa que la ama, y anda empujado de ella y huyendo de donde no la haya.”

 

Anuncios