Es una verdadera tragedia que jerarquías religiosas se plieguen ante los desgobiernos y las dictaduras, y lamentablemente ha sucedido así a lo largo de toda la historia. Desde la misma época de Jesús y Juan el Bautista. Bien lo dijo Cristo: Desde los días de Juan el Bautista el Reino de los cielos sufre violencia, y solo los valientes lo arrebatan.

Ha sido la constante a lo largo de toda la historia del cristianismo. Se evidenció palpablemente durante el imperio romano y que el Apocalipsis capta en sus símbolos como una referencia a cumplirse constantemente. Por cada gobernante endiosado (Anticristo) pulularán los falsos profetas que le otorgarán la bendición que necesita. El ejemplo nefasto de la Alemania nazi lo evidenció  a la perfección, las jerarquías religiosas prácticamente sin excepción se plegaron y hasta firmaron concordatos con el Fürer.

El pastor Yordi a la izquierda en la foto en el entierro de JWS
El pastor Yordi a la izquierda en la foto en el entierro de JWS

Afortunadamente también estuvo siempre presente el pequeño remanente dispuesto a los sacrificios del no poder comprar ni vender, e incluso de morir si era necesario. En el caso de Alemania sacó la cara por Cristo la facción de las iglesias alemanas conocidas como confesantes, una minoría perseguida  que trascendió a la eternidad con mártires como Bonhoeffer.

El caso Cuba no constituye la excepción y el ejemplo de lo que sucedió en la ciudad de Santa Clara entre el pasado domingo 26 y lunes 27 de junio lo demuestra. Alrededor de 40 personas  detenidas impedidas de participar en el culto del domingo 26 de la Iglesia Metodista de Santa Clara, Mario Félix  entre ellos.  La ciudadana Damarys Moya Portiel yace en la sala C cama 15 del Hospital provincial Arnaldo Milián de Santa Clara como consecuencia de la severa golpiza que recibió durante su detención. El lunes 27 y aprovechando una ausencia momentánea del pastor Yordi Alberto Toranzo quien se había trasladado al aeropuerto de La Habana a despedir una visita, el obispo Ricardo Pereira Díaz en consorcio con la seguridad del Estado y miembros del Partido Comunista de Cuba (PCC), el mismo que ocupa la propiedad aledaña al templo y que el gobierno robó en los años ´60, se personó en el templo cambiando cerrojos, ubicando al nuevo pastor designado en un local de la ciudad y dejando claro que Yordi tiene 30 días para salir de la casa sin importarle a donde vaya con su esposa enferma y sus dos  niños, ya ni siquiera trasladado a otra iglesia, sino expulsado totalmente de la Iglesia Metodista.

Unos días antes la Conferencia Nacional dela Iglesia Metodista de Cuba reunida en el Campamento Canaán, en Miller, Placetas, sentaba las bases para esta represión. El 16 de junio el gabinete del que  se hace rodear el obispo expulsaba a  Yordi quien fungía como superintendente del distrito, correspondiente a las provincias de Sancti Spíritus y Villa Clara, donde se supervisan 21 congregaciones. La causa real de tal expulsión, aunque intentó enmascararse, era que el obispo necesitaba como superintendente en Santa Clara a un pastor capaz de sostener buenas relaciones con el gobierno, en otras palabras, el falso profeta nacional necesitaba su versión regional de falso profeta y Yordi  no se prestaba para serlo. En sus dos años y medio de trabajo (la Disciplina de la iglesia Metodista otorga 4 años como mínimo para ejercer esta función) Yordi no incurrió en problemas que lo privaran de acuerdo a ese Reglamento para continuar ejerciendo sus funciones; pero cometió un pecado imperdonable para las dictaduras políticas y eclesiales: no excluyó a los excluidos por el poder.  Para Yordi no había dos clases de ciudadanos cubanos, solo una, y eso en este país es imperdonable.

Cuando Guillermo Fariñas estuvo en el hospital, allí fue Yordi a visitarlo. Cuando centenares de evangélicos desfilaron por las calles de Santa Clara el domingo de pentecostés de 2009,  Yordi estaba en la primera línea. Cuando se asesinó a Wilfredo Soto García,  Yordi asistió a su funeral y entierro. Razones estas más que suficientes como para que su obispo le censurara. Por esto ha sido excluido  Yordi de su ministerio fructífero en Santa Clara: por visitar hospitales, funerarias y cementerios. Lo hizo por comunistas,  pero no dejó de hacerlo también por los adversarios políticos de estos.

Templo de la iglesia Metodista de Santa Clara, a su lado la propiedad expropiada de lo que fue el Colegio Metodista donde ahora funciona el PCC Municipal
Templo de la iglesia Metodista de Santa Clara, a su lado la propiedad expropiada de lo que fue el Colegio Metodista donde ahora funciona el PCC Municipal

Su comunidad de fe se negó a la decisión arbitraria del obispo servil. Otras comunidades de fe y otros pastores mostraron solidaridad con su consiervo en tribulación. La causa, los opositores no excluidos en el ministerio de Yordi, se sintieron en necesidad de reciprocarle, no causando actos de violencia, porque son contrarios a ella, sino asistiendo a los servicios religiosos manifestando su apoyo al censurado líder. Uno de ellos, Guillermo del Sol García, cristiano y opositor pacífico, reprimido años atrás por los jerarcas de la Iglesia de Cristo  que lo expulsaron de su liderazgo pastoral, se declaró en huelga de hambre y sed desde el 17 de junio y su estado actual es sumamente preocupante, ingresado hasta el momento en el  Hospital Arnaldo Milián de Santa Clara en la sala de Urología cama 22 (Teléfono: +5342270251 y móviles: +5353382287 o +5353764925).

El servicio religioso del domingo 19 fue imponente, el templo repleto ovacionó a Yordi en su sermón. El próximo servicio, el del domingo 26 prometía ser todavía más masivo. Sin lugar a dudas el régimen en su manipulación al obispo actuó irresponsablemente subestimando el liderazgo de Yordi y sin sacar lecciones del pasado de Europa del Este generó una situación muy similar a la de Rumanía en el caso del pastor Laszlo Tökes, de la iglesia Húngara Reformada de Timisoara que dio al traste con Nicolae Ceausescu. La situación allí fue muy similar: un pastor que no se plegó a la mentira, obispos corruptos y serviles manipulados por el régimen, una congregación que se impuso a las dictaduras  políticas y religiosas, y un pueblo que se sumó a una causa justa y aprovechó la situación para sacudirse de encima al tirano.

Habría sido mejor esperar los dos años que por reglamento todavía faltaban a Yordi y soportarlo,  pero  las fieras heridas se tornan torpes y en medio de la desesperación por la supervivencia  tiran coletazos a diestra y a siniestra, sin pensar o razonar, esta bestia herida y decadente ya no razona, cada día está más a la defensiva. Es lamentable en extremo la posición del Obispo Metodista, su escaso temor a Dios nos hace creer que ha perdido la visión del Reino, ha cambiado su primogenitura por una vida material como muy pocos pueden sostener en este país  de miserias y dolencias. Que razonen los hermanos honestos del exterior que hasta ahora le han brindado su apoyo financiero y económico, solo están sosteniendo a un vive bien, a alguien que le ha tomado demasiado gusto a los viajes y a las prebendas, a un hombre que se debate entre Dios y el mismo diablo, queriendo servir a dos señores, olvidando que esto es imposible y que servir a Dios puede traernos dolencias en el presente, pero glorias venideras y eternas, como también que escoger la senda ancha, cómoda y espaciosa, es llegar a un final de perdición eterna.

Parece una batalla perdida, nunca será la guerra, pero somos de los que creen que esta situación ha sido una victoria, no olvidemos que todo cuanto sucede es para el bien de los hijos de Dios y Dios tiene sus planes para liberar a esta isla sufrida y mancillada. El solo hecho de contemplar la unidad de los hermanos en defensa de uno de los suyos, sin temor, enfrentándose a las hordas gubernamentales y a su tiránico obispo, lo demuestran. Que la voz de Yordi se haya levantado libre, lo demuestra. Que hayan salido a las calles a perseguir, encerrar y maltratar a ciudadanos de este país, demuestra el pánico que le tienen a la fuerza del pueblo y sabemos que esa fuerza despertará algún día no muy lejano. Mientras, seguiremos alzando nuestra expresión al mundo siempre que nos quede algo de  aliento y este sistema de arbitrariedades y dictador continúe timoneando el sendero de nuestra patria, Dios está de nuestro lado.

¡Queremos a Yordi! Sí, porque queremos respeto a nuestra dignidad y a nuestros derechos ciudadanos. ¡Queremos libertad! Sí, porque nos la robaron hace ya cincuenta y dos largos años y es tiempo de ver la luz. No hay, ni habrán obispos, ni cardenales, ni agentes de la seguridad del estado cubano, ni represores, ni asesinos, que puedan amedrentarnos. Estamos espiritualmente en contacto con  nuestro hermano Yordi, despojado de sus cargos, pero no de un ministerio que solo otorga Dios y no ningún hombre sobre esta tierra. Qué Dios tenga piedad del obispo porque a quien más tiene, más se le demandará, en este momento Yordi y su familia son más felices que él y pueden gozar de la paz divina y tranquilidad de conciencia, que estamos seguros  Ricardo Pereira no tendrá en largo tiempo y que  solo podrá recuperar el día que se arrepienta de este acto bajo y servil que cometió.

Publicado julio 2, 2011 by Mario B.  www.cubanoconfesante.com

Republicado con permission de Mario Félix Lleonart Barroso y Yoaxis Marcheco Suárez

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